miércoles, 9 de abril de 2014

Sin impulso

Cuando no hay ganas, ya no queda nada.



Hasta escribir esto cuesta un montón. Y parece que hoy no hay mucho que decir... es como que la necesidad de queja está ahí presente pero, simplemente no quedan ganas. Parece que se agota el componente esencial y básico de la vida, o la chispa que precede a los movimientos físicos o mentales, cualquier cosa se ve frenada por la falta de.

Para ejemplificar algo, sería como quedar sin gasolina y saber que cada vez será mas difícil de conseguir. Entonces lo de seguirse moviendo comienza a perder sentido, no hay razón no hay propósito. Parece que estoy demasiado acostumbrado al esquema social básico (trabajar, comer, dormir), porque al quedarme sin esa rutina comienza a darse el fenómeno de pérdida del impulso. Creería que cualquier persona está en la capacidad de sacar provecho a tanto tiempo libre (a pesar de la no liquidés), pero por alguna razón desconocida eso no aplica para mi caso.

Pasa el tiempo y la mente se va cerrando, se pierde la habilidad para encontrar recursos, se afecta la velocidad de procesamiento. Las ideas no fluyen y las pocas que aparecen van siendo descartadas en el olvido. El vocabulario se va reduciendo a meros lamentos repetitivos que aburren a cualquiera. Y así la personalidad se va trasformando en una sombra de lo que era.

miércoles, 2 de abril de 2014

No me la llevo muy bien conmigo

Esta dualidad de personalidad que me acompaña desde no se hace cuánto, de vez en cuando emerge en discusión que se exterioriza.



El problema es que siendo una sola persona, no hallo como pelear conmigo mismo. Francamente llegan momentos en que no me soporto, no quiero pasar un minuto mas, cerca de ese tipo (osea yo).

Nos la llevamos mal a mi parecer (no se el de quien), porque nunca nos ponemos de acuerdo para nada. A veces, muy pocas veces, tengo un arranque de iniciativa, pero el (el otro yo) no quiere hacer ni mierda, entonces si logro comenzar a hacer algo (aseo, estudio, proyecto, trabajo... cualquier cosa) debe ser arrastrando al otro yo y pesa mucho. Pesa tanto que va consumiendo la energía requerida para la actividad. Y no solo eso, se encarga de meter distracciones en el pensamiento para desviar las ideas que debo ejecutar, me sabotea constantemente al recordarme que todo esfuerzo es en vano.

Ni siquiera tengo idea cuál de los dos yo soy yo, y a ratos se me ocurre la insulsa idea que todo es culpa de mi signo (géminis). Este proceso de lucha interna ha llegado a un punto en el que el otro yo (el inútil, el amargado, el envidioso, el cobarde, el egoísta, el perezoso) se está apoderando de mi como un cáncer. Mucho temo por los años venideros, el desastre de persona que pueda lograr hacer de mi mismo.