
Me encuentro hablando con alguien que reitera un tema e insiste en no soltarlo, en ese momento se siente como una inflamación testicular de molestia creciente, por eso las expresiones resultan apropiadas para el momento.
Pero no por eso hay que quedarse con la idea de ser la víctima en esto de romper las bolas, otras veces somos los causantes del mismo malestar a algunos individuos.
Lo necesario para sentir el poder de estas frases, es simplemente recordar cualquiera de las expresiones, al darse la ocasión de estar frente o junto a una persona exasperante. Es ahí cuando aplica el uso y se libera la magia que contienen, al mismo tiempo que explotan figuradamente las gónadas para dar sentido a la metáfora.
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